El triunfo de una librería americana en París

¿Es esta la librería más exitosa del mundo?Sh2

Mientras muchos establecimientos sufren para llegar a fin de mes o directamente cierran sus puertas, Shakespeare and Company amplía estos días sus dominios en el kilómetro cero de París. La librería fundada en 1919 por la norteamericana Sylvia Beach en la Rive Gauche, frente a la catedral de Notre Dame pero al otro lado del río, ha abierto hoy su nueva extensión de marca: una cafetería en la esquina de la Rue Bûcherie con Saint-Julien le Pauvre. De esta forma, son ya tres los establecimientos contiguos que conforman el “complejo” Shakespeare and Co: la librería originaria, la librería anticuaria y el neonato café.

Sh cafe 1Todo un éxito para un proyecto minoritario en sus inicios y que hoy es un reclamo turístico ineludible. Para comprobarlo basta con entrar una tarde cualquiera en la librería (abre los siete días de la semana), como hizo el autor de este blog el pasado viernes. Nos daremos cuenta de que es un lugar de culto que se ha sumado al circuito de visitas de los apasionados de París: pisan su umbral con la misma veneración que las escalinatas del Sacré Coeur o el puente de Alejandro III. Por ello no es raro que esté tan abarrotada -en su escala- como cualquier otra atracción de primera. Los dos solícitos cajeros, que atienden con inequívoco acento yanqui, apenas pueden darse un respiro ante los clientes que forman cola. En el café, ultiman todo para la inauguración e incluso ponen anuncios buscando “baristas”, el neologismo de moda en París para referirse a los camareros.

La librería, cuya fundadora se vinculó estrechamente a los autores de la Generación Perdida, es una referencia ineludible para los lectores de Hemingway o Scott Fitzgerald, de forma que se ha situado en el imaginario de ese París festivo y glamouroso que tanto gusta a los americanos. Pero también es ya lugar de culto para muchos otros lectores de los cinco continentes, o simplemente para quienes la descubrieron en exquisitas películas como Antes del atardecer y Midnight in Paris. Todos ellos han sabido de la excepcionalidad de ese local de vigas carcomidas que parecen inmunes al paso del tiempo, donde los libros se veneran hasta el punto de que muchos no están a la venta -singularidad suprema-, sino que se ofrecen a la lectura tranquila en las salas-biblioteca de su piso superior. Un caso digno de estudio.