La novela que Sheldon Cooper habría leído con doce años

John McNallySi Sheldon Cooper, el insoportable aspirante a genio de la física protagonista de Big Bang Theory, tuviese doce o trece años en 2015, ¿qué libros estaría leyendo? Sin duda, ya se atrevería con Qué es la vida, del físico Erwin Schrodinger, Premio Nobel 1933, y otros títulos clásicos que colmasen su enorme intelecto, pero quizás en algún momento de solaz sin pensar en la teoría de las supercuerdas —que tanto le emociona— buscase una lectura más recreativa y escogiese una novela por la que sin duda sentiría afinidad: Infinity Drake. Los hijos del Scarlatti.

Esta obra escrita por el londinense John McNally (en la imagen superior con el libro) y publicada este verano en España por Salamandra, es la primera de una saga juvenil que tiene una particularidad muy especial: la ciencia es protagonista de las historias y situaciones que se suceden en sus páginas. Los personajes son científicos (o aficionados a la ciencia), y toda la trama se articula en torno a unos hechos científicos y sus consecuencias. Eso permite que quienes la lean acaben por familiarizarse con temas como la entomología, las posibilidades de la física cuántica, el funcionamiento de los aceleradores de partículas… y muchos otros.

El protagonista es un niño con una pasión genuina por la ciencia, que la disfruta como el descubrimiento del mundo que es y no como la penosa y difícil asignatura en que el sistema educativo la ha convertido. Su nombre, Infinity Drake, resulta toda una declaración de principios sobre lo que nos espera en la novela a pequeños y mayores: se lo puso su padre, un científico prematuramente fallecido, en homenaje al concepto matemático de infinito y, según le explicaba su también fallecida madre, “fue lo máximo que pudo hacer para evitar que lo llamara E=mc2”. Sin duda hubiera sido una elección original.

Precisamente por la originalidad de su armazón científico, la novela es una excelente lectura recreativa con la que potenciar la pasión por la naturaleza y la tecnología en niños y jóvenes desde una temprana edad, en un país que no anda sobrado precisamente de vocaciones científicas.

IDLa trama, para quien todavía pueda temer al aburrimiento, es de acción a raudales, puro entretenimiento. Los hijos del scarlatti, la primera parte de la serie, es una historia de buenos y malos en la que el joven Infinity se ve inmerso en una desesperada misión que en menos de 24 horas ha de salvar al mundo de una amenaza biológica: la acelerada reproducción de un nuevo insecto —el scarlatti, que vemos en la portada— obtenido por modificación genética y concebido para ser una máquina de matar. Si logra criar sus larvas, el instinto asesino que albergan, su casi indestructible anatomía y su potente veneno serán una espada de Damocles para todo ser vivo, comenzando por el hombre.

Infinity se ve inmerso por casualidad en la aventura siguiendo a su tío, el genial científico Al Allenby (que tiene reminiscencias de Doc, el magnífico personaje de la saga Regreso al futuro, aunque es bastante más joven -29 años- y bien parecido). El tío Al es un especialista en física atómica que trabaja en proyectos de máxima complejidad, que le llevan a colaborar con los gobiernos del mundo occidental en las situaciones más peligrosas. Para localizar al scarlatti pone en marcha un proyecto quimérico: reducir de tamaño al comando que se enfrentará a él. Infinity será uno de sus integrantes, convirtiéndose en “un héroe de 9 milímetros”.

Para la edición española, la editorial Salamandra ha lanzado una campaña online que permite a los lectores potenciales ganar una tablet Acer contestando un divertido quiz científico. Sí, han leído bien: divertido. En el llamado “Infinity Quiz” encontrarán preguntas tan poco habituales en las clases de física como “¿Es imposible tirarse un pedo en el espacio?” o “¿Nos comemos insectos sin querer?”, que sin duda harán las delicias de los más pequeños y les demostrarán que la ciencia está en todos los detalles y momentos de nuestra vida. Esta campaña ha sido diseñada por Boolino, la web de recomendación de libros infantiles, en la que también se puede adquirir el libro. En el Reino Unido la editorial Harper Collins, que publicó originalmente el título, ha realizado iniciativas conjuntas con instituciones como el Science Museum de Londres.

En el mercado anglosajón, Infinity Drake ha tenido una gran recepción. Ya se ha publicado el segundo tomo de la saga (The Forbidden City) y también ha sido trasladada al formato audiolibro.