Libros con una buena inyección…
de tinta

q3
Se venden menos libros, se imprimen menos libros. Malo para los que editan y malo para los que realizan su producción, pensará cualquiera. Pero quizás la conclusión no sea tan evidente… Estamos ante una de esas inesperadas paradojas con que nos obsequia el sorprendente mundo de la economía. Hay un sector llamado “impresores digitales” al que la crisis le sienta muy bien.
“Si ustedes hablan con los editores, el mercado del libro está decreciendo; pero si hablan con nosotros, nuestro mercado del libro está creciendo”, explicaba a los periodistas congregados en Múnich el especialista Peter Wolff, director del área de impresión comercial de Canon Europa. “Somos buenos encontrando oportunidades en los mercados inestables o en descenso, y eso está bien”, añadía Wolff. Hacía alusión así al crecimiento experimentado por Canon en el segmento de la impresión digital en los últimos tiempos: tras completar el año pasado la adquisición del conocido fabricante Océ, se ha situado en los puestos de pole position de un mercado llamado a jugar un rol mayor en un mercado menguante.

¿Y qué es la impresión digital? “Una tecnología que permite realizar tiradas a la medida de las necesidades del cliente”, nos explica Eva Berriozábal, directora general de Book Print Digital, una imprenta española que nació hace diez años apostando por este nuevo mercado y hoy da empleo a 30 personas desde su sede barcelonesa de L’Hospitalet y tiene entre sus clientes editores de todos los tamaños, incluidos los grandes grupos. “El modelo de negocio consistente en cubrir las estanterías de las librerías con miles de libros en depósito de los que luego hay un porcentaje muy alto de devoluciones es muy ineficiente”, sostiene. Los impresores digitales han hecho de la necesidad que tienen los editores de imprimir menos una auténtica virtud. Las tiradas cortas, hoy cada vez más habituales, casan mal con las imprentas tradicionales, necesitadas de unos mínimos para que les salga a cuenta encender sus grandiosas máquinas de tecnología offset, basadas en planchas que se entintan durante el proceso. Pero los impresores digitales, que utilizan a gran escala una tecnología similar a la de las impresoras domésticas y de oficina, consiguen realizar de manera rentable (sin necesidad de planchas) tiradas cortas, inferiores a los 1.000 ejemplares por edición. Y no les va nada mal.

q3

En la pequeña localidad bávara de Poing, a escasos kilómetros del estadio Allianz Arena del Bayern, la fábrica de Canon fue escenario de un debate entre editores e impresores de toda Europa sobre este asunto. En el camino a la sala de conferencias, se podía contemplar la nueva máquina Océ ImageStream 3500, que imprime 3.242 hojas de A4 por minuto y pertenece a la última generación digital, que aplica la tecnología de inyección de tinta a la impresión profesional. “Con esta nueva tecnología podemos prescindir del sistema anterior basado en los tóners, que emplean derivados del petróleo, y usar consumibles más baratos, con los que reducimos nuestros costes variables un 35%”, detalla Eva Berriozábal.

q3

En este panorama cambiante, Peter Wolff, el directivo de Canon, destaca otra paradoja: “España es muy innovadora en impresión digital, con nuevas empresas que nacen para ofrecer esta modalidad y también mucho interés de los editores, que se muestran muy abiertos”. ¿Pero no estamos tan mal en los países del sur? “Es la presión de la crisis económica la que les obliga a ustedes a pensar y a buscar nuevas soluciones –nos contesta–; en otros países como la propia Alemania o Suiza, la situación es demasiado buena como para que los editores piensen en hacer cambios”.